De piedras

En los invisibles rincones de los atrios,
sostenidas por pilares de conocimiento
y a través de espectaculares bóvedas
que atrapan y subyugan el espíritu,
se encuentran diseminadas y sin brillo
las rojas lagrimas que el tiempo
y la cultura han convertido en arte.
Sus nombres, sus vidas, sus sueños,
han sido el tributo carnal
que los chamanes de la ignorancia
han arrojado al fuego divino
para la salvación de los espíritus,
de sus espíritus.
En el nombre del Padre,
los altivos ídolos de piedra
se alzan todavía magnánimos,
y su sombra nos alcanza
como cúpulas puntiagudas
penetrando agriamente
en la razón.
©Jesús Calvo
Se que no posee el ritmo apropiado
para reclamar un sobresaliente.
Solo busco el aprobado valiente
del que mira de frente y no de lado.
Quiero algo mas que un enamorado
de una burda técnica convincente,
que en catorce líneas deja patente
ser excelso poeta consumado.
Yo también se labrar sonetos vacíos
llenos de esculpidas palabras vanas.
Tejer versos de absurdas filigranas
y llenarlos de dolores ficticios.
Pero aquí, aunque sea de soslayo
un saludo para el quince de mayo
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